miércoles, 13 de marzo de 2013

La Reproducción se Produce por Entregar el Poder

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. (Juan 14:12)
El crecimiento ocurre cuando hay una reproducción de líderes. Sin embargo hay muchas veces impedimentos en el camino que impiden que la reproducción de líderes ocurra. Usualmente es la falta de confianza e inseguridad propia que impide a los líderes lograr el objetivo.
Vemos que Jesucristo otorgó la autoridad a los apóstoles y a la Iglesia para predicar el evangelio a todo el mundo. Si no fuera por eso ninguno de nosotros hubiéramos conocido el mensaje de Jesucristo. Vemos que Jesucristo preparó, capacitó y envió a sus discípulos. Jesús no se quedó como el único predicador y maestro, sino que Él expandió el Reino de Dios por medio de sus discípulos. Para que el crecimiento ocurra no es suficiente levantar a líderes, sino es necesario darles la confianza y la autoridad y el apoyo para hacer el trabajo.    
Vemos también esto fue el método de Pablo para hacer alcanzar el evangelio a los gentiles y hacer recorrer el mensaje de Jesucristo al mundo entero. Vemos como otorgó Pablo autoridad a su hijo espiritual Timoteo: “Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo” (1 Corintios 16:10). Pablo envió a Timoteo e instruyó a los Corintios para recibirle como a él mismo porque Timoteo hacía el trabajo así como él.  
Pablo dijo a Timoteo: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). Pablo le instruyo a Timoteo para hacer como él hacia: encargar a hombres fieles y capaces para hacer el trabajo del ministerio. Eso hace que Pablo que no solo un líder, pero un líder de un líder de líderes porque Timoteo era un líder de líderes y Pablo era su líder. Mientras más se capacita más líderes más crecimiento habrá, pero para que ocurra es hay que entregar el poder a otros para hacer el trabajo.   
Hay tres impedimentos que usualmente hace que impide a uno para confiar el poder en otros[i] :
1)       El deseo de seguridad
El deseo de seguridad es un impedimento porque uno tiene temor de perder lo que ha alcanzado. Cuando uno es inseguro mira a las personas con capacidad alrededor de uno como rivales que puedan tomar su lugar y no como aliados que pueden ayudarles. Uno no quiere que otro haga el trabajo porque capaz otro va a recibir el crédito por haberlo hecho bien. Uno tiene que entender que aunque otro puede recibir el crédito por un trabajo bien hecho en el momento, en el fin si uno sigue levantando líderes, las personas sabrán quien tuvo la influencia en sus vidas. A demás de eso es más importante que se logre el crecimiento que recibir todo el crédito. Cuanto más trabajo podemos entrenar a otros para hacer y entregar lo más rápido que vamos a ver el crecimiento.    
2)       Resistencia al cambio
Por naturaleza las personas resisten al cambio. Pero sin cambio es imposible que haya crecimiento. Cuando no queremos cambiar las cosas que no están funcionando nos estancamos y no podemos crecer. Algunos no quieren aceptar eso. No tenemos que tener cambio para cambio en sí, pero tenemos que hacer cambios que producen crecimiento. Muchos están acostumbrados hacer un trabajo y no quieren pasar por la molestia de entrenar y entregar a otro, pero si no se hace el cambio no habrá crecimiento porque siempre las mismas personas hacen las mismas cosas y no una organización no puede subir de nivel.  A veces uno piensa como nadie puede hacer el trabajo como uno hace mejor que no lo haga nadie. Esa actitud impide el crecimiento. Tenemos que ser agentes de cambio positivos para ver mejoría. Hay que entrenar a los demás para aceptar el cambio y producirlo.
3)       Falta de autoestima
Muchos por la falta de autoestima no confían en los demás. Todo se enfoca en ellos: como ellos se ven, lo que los demás piensan, de cómo van a quedar. Las personas de baja auto estima realmente tiene miedo que otro va a ser mejor que uno. No quieren que otro sea igual o mejor que ellos. Sin embargo cuando uno tiene seguridad, cree en sí mismo, cree en la visión y en su gente. No tiene problema dar el crédito ni lugar al que se merece. Siempre su visión es mejorar y levantar a las personas que están alrededor de uno. Cuando uno está haciendo algo grande uno sabe que la visión es más grande que uno mismo y que uno no lo puede lograr sin la ayuda de los demás. Hay que tener la confianza y la visión para dar el poder a los demás para causar un impacto.   
Preguntas para pensar:
1)      ¿Mi deseo de seguridad en una posición me impide a dar confianza a los demás?
2)      ¿Resisto el cambio?
3)      ¿No quiero entregar trabajo a los demás?
4)      ¿Mi falta de autoestima me pide a creer en los demás?

[i] Las 21 Leyes Irrefutables del liderazgo, pg. 184-186, John Maxwell, 2006, Grupo Nelson, E.U.A.

sábado, 9 de marzo de 2013

Mi Casa Será Llamado Casa de Oración



Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle,  y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos;  a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo,  y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte,  y los recrearé en mi casa de oración;  sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar;  porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. (Isa 56:6-7)
 
Desde el tiempo Moisés Dios constituyo un lugar sagrado de oración y de adoración y alabanza a su nombre. Con ese fin Dios, el maestro arquitecto, dio a Moisés los planes para el tabernáculo. Era un tabernáculo lleno de sencillez y belleza a la vez, un lugar que se armaba y se desarmaba y con sus piezas y muebles y se llevaba encima de los hombros de los sacerdotes y levitas. Era el lugar donde la Biblia dice que Moisés hablo “cara a cara” con Dios y Dios daba dirección al pueblo de Dios y perdonaba sus pecados mediante el sacrificio de animales por los pecados. Dios tenía allí comunión entre Él y el hombre en el Lugar Santísimo junto al arca del pacto:                       

 “Y de allí me declararé a ti,  y hablaré contigo de sobre el propiciatorio,  de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio,  todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.” (Exo 25:22)

 Pero aun no había un lugar fijo para tener una casa de oración hasta que Dios puso el deseo el corazón del Rey David construir un templo para El y eligió a Jerusalén para ser una Casa de Oración para todos los pueblos.

 En 2 Ch 6:5-6 está registrada  las Palabras de Dios diciendo: “Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto,  ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre,  ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel. Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre,  y a David he elegido para que esté sobre mi pueblo Israel.”

 En la dedicación del templo que construyo el Rey Salomón con los planos y materiales que había preparado su padre David, Salomón declaro en una oración las promesas de Dios que estaba sobre esa casa:

 2Ch 6:17-41: Ahora pues,  oh Jehová Dios de Israel,  cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David.  (18)  Mas  ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra?  He aquí,  los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?  (19)  Mas tú mirarás a la oración de tu siervo,  y a su ruego,  oh Jehová Dios mío,  para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti.  (20)  Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche,  sobre el lugar del cual dijiste,  Mi nombre estará allí;  que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. 

 Sus ojos miran día y noche sobre su casa y Su nombre (poder y autoridad) está allí.

 (21) Asimismo que oigas el ruego de tu siervo,  y de tu pueblo Israel,  cuando en este lugar hicieren oración,  que tú oirás desde los cielos,  desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones.   (22)  Si alguno pecare contra su prójimo,  y se le exigiere juramento,  y viniere a jurar ante tu  altar en esta casa,  (23)  tú oirás desde los cielos,  y actuarás,  y juzgarás a tus siervos,  dando la paga al impío,  haciéndole recaer su proceder sobre su cabeza,  y justificando al justo al darle conforme a su justicia. 

 Dios escucha la oración, El perdona pecado y hace justicia a los que le buscan en su Casa.

 (24)  Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de los enemigos,  por haber prevaricado contra ti,  y se convirtiere,  y confesare tu nombre,  y rogare delante de ti en esta casa,  (25)  tú oirás desde los cielos,  y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel,  y les harás volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres. 

 Si hemos sido derrotados por nuestros enemigos, si hemos caído en batalla Dios oirá nuestro clamor y perdonara nuestro pecado.

 (26)  Si los cielos se cerraren,  y no hubiere lluvias por haber pecado contra ti,  si oraren a ti hacia este lugar,  y confesaren tu nombre,  y se convirtieren de sus pecados,  cuando los afligieres,  (27)  tú los oirás en los cielos,  y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel,  y les enseñarás el buen camino para que anden en él,  y darás lluvia sobre tu tierra,  que diste por heredad a tu pueblo.  (28)  Si hubiere hambre en la tierra,  o si hubiere pestilencia,  si hubiere tizoncillo o añublo,  langosta o pulgón;  o si los sitiaren sus enemigos en la tierra donde moren;  cualquiera plaga o enfermedad que sea; (29)  Toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre,  o todo tu pueblo Israel,  cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazón,  si extendiere sus manos hacia esta casa,  (30)  Tú oirás desde los cielos,  desde el lugar de tu morada,  y perdonarás,  y darás a cada uno conforme a sus caminos,  habiendo conocido su corazón;  porque solo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;  (31)  Para que te teman y anden en tus caminos,  todos los días que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres. 

 Si hay sequia si le buscamos en su casa El nos dará la lluvia sobre la tierra. Si hay necesidad económica, espiritual, o física si le buscamos El oirá nuestra oración en su Casa.

 (32)  Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel,  que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre,  y de tu mano poderosa,  y de tu brazo extendido,  si viniere,  y orare hacia esta casa, (33)  tú oirás desde los cielos,  desde el lugar de tu morada,  y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero;  para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre,  y te teman así como tu pueblo Israel,  y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado. 

 El extranjero (el que no es parte del pueblo de Dios) vendrá a su Casa y si le clama responderá también a sus oraciones para que los pueblos conozcan el nombre de nuestro Dios.

 (34)  Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú les enviares,  y oraren a ti hacia esta ciudad que tú elegiste,  hacia la casa que he edificado a tu nombre,  (35)  Tú oirás desde los cielos su oración y su ruego,  y ampararás su causa. 

 Si oramos Dios nos dará la victoria sobre nuestros enemigos.

 (36) Si pecaren contra ti,  (pues no hay hombre que no peque,) y te enojares contra ellos,  y los entregares delante de sus enemigos,  para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos,  lejos o cerca,  (37)  y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos;  si se convirtieren,  y oraren a ti en la tierra de su cautividad,  y dijeren:  Pecamos,  hemos hecho inicuamente,  impíamente hemos hecho;  (38)  Si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad,  donde los hubieren llevado cautivos,  y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres,  hacia la ciudad que tu elegiste,  y hacia la casa que he edificado a tu nombre;  (39)  tú oirás desde los cielos,  desde el lugar de tu morada,  su oración y su ruego,  y ampararás su causa,  y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti.

Si los que son cautivos y los que están apartados claman Dios los librara y perdonara.

(40)  Ahora pues,  oh Dios mío,  te ruego estén abiertos tus ojos,  y atentos tus oídos a la oración en este lugar.  (41)  Oh Jehová Dios,  levántate ahora para habitar en tu reposo,  tú y el arca de tu poder;  oh Jehová Dios,  sean vestidos de salvación tus sacerdotes,  y tus santos se regocijen en tu bondad.

 La Biblia dice: “Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo,  y volcó las mesas de los cambistas,  y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa,  casa de oración será llamada;  mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mat 21:12-13).

Los religiosos de aquel tiempo habían cambiando la casa de Dios en un mercado y comercio más que un lugar de comunión con Dios. Se había perdido esa reverencia hacia la casa de Dios y hacia Dios mismo.      

 El Salmista David declaro: “Una cosa he demandado a Jehová,  ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,   Para contemplar la hermosura de Jehová,  y para inquirir en su templo.” (Sal 27:4)

 1Co 3:16-17 dice: “¿No sabéis que sois templo de Dios,  y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? …porque el templo de Dios,  el cual sois vosotros,  santo es.”  Que nuestras vidas sean “una casa de oración”.  Que nuestras familias sean “una casa de oración”. Que la iglesia sea una “casa de oración”.

 El lugar donde este Jehová ese es la casa de Dios.

 La Biblia dice que Jacob “llegó a un cierto lugar,  y durmió allí,  porque ya el sol se había puesto;  y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera,  y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra,  y su extremo tocaba en el cielo;  y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí,  Jehová estaba en lo alto de ella… Y despertó Jacob de su sueño,  y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar,  y yo no lo sabía”

 Jacob corriendo para su vida, un engañador y mentiroso tuvo un encuentro con Dios. Jacob hizo un altar a Dios y consagro su vida a Dios porque vio a Jehová en lo alto y los ángeles de Dios subiendo y bajando de la escalera. Era la casa de Dios porque Dios se encontró con Él.

 “Y tuvo miedo,  y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar!  No es otra cosa que casa de Dios,  y puerta del cielo. Y se levantó Jacob de mañana,  y tomó la piedra que había puesto de cabecera,  y la alzó por señal,  y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el…”  (Gen 28:11-19)

 Jacob llamo un campo a cielos abiertos, una cama de pasto y una almohada de piedra casa de Dios y puerta del cielo es porque donde esta Dios allí esta su casa. Jacob derramo el aceite sobre la piedra...él consagró ese lugar a Dios porque Dios estaba allí. Alguien necesita hoy hacer un altar delante de Dios, un altar de su corazón y vida y dedicarlo hoy a Dios. Porque somos la casa, el templo de Dios. Que hoy podamos decir: “Quiero que mi vida sea una casa de oración”.   

miércoles, 6 de marzo de 2013

El Crecimiento Requiere Reproducción

Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel. Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos. (2 Samuel 21:15-22)

Siempre recordamos de la gran victoria que Dios dio David a Goliat. Pero David no era el único vencedor de gigante. Encontramos que entre los valientes de David había hombres que también eran vencedores de gigantes. Eso nos habla del líder que David era. David no era solo un líder que juntaba gente y tenía seguidores, él era un líder que reproducía líderes.

Eso quiere decir que él entrenaba a líderes para que ellos hagan las mismas cosas que él hacía. Él multiplicaba sus fuerzas y su trabajo por los líderes le rodeaba. Él no tenía que ser el único vencedor de gigantes, él podía confiar en los valientes que estaba a su lado para pelear y ganar las batallas.
Muchos no crecen simplemente por su falta de confianza en las mismas personas que están a sus lados. Cuando uno no confía en los demás y no capacita a los demás limita su alcance porque solamente puede crecer de a uno, o sea de las personas que uno mismo influencia. Sin embargo cuando uno comienza a reproducirse, se multiplica la fuerza, porque en vez que haya uno hace el trabajo, hay muchos que pueden hacer el mismo trabajo (quizás no de la misma forma pero en fin el mismo trabajo). Si uno desea ver crecimiento en su ministerio, quiere ver su familia involucrado en la cosas de Dios, si uno quiere que ver su trabajo secular crecer tiene que reproducirse en los demás a través de la multiplicación.  
Cuando hay reproducción es allí cuando realmente se comienza a ver el crecimiento. Eso fue el crecimiento que se vio en el libro de los Hechos.  Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén…” (Hechos 6:7). ¿Cómo podemos a comenzar a reproducir a nosotros mismos en las vidas de los demás?
 
1)       Tenemos que enseñar lo que sabemos.
Algunos en su orgullo quieren quedarse como los únicos que saben hacer las cosas, quieren guardar su conocimiento, su experiencia y habilidades para siempre quedar como más que los demás. Lo que no se dan cuenta es que siempre van a quedar con una influencia limitada en ellos mismos. Eso es realmente una revelación de su propia inseguridad. Sin embargo, cuando tenemos la confianza de compartir, enseñar y desarrollar a los demás uno comienza influenciar en las vidas que uno ni siquiera conoce, porque personas que aprendió de nosotros también comparten con ellos y tocan sus vidas.  

2)       Tenemos que mejorar a nosotros mismos.
 
Mientras nosotros crecemos las personas que están alrededor de nosotros crecen. Enfócate en mejorar como persona y como líder. Mientras más nosotros crecemos, más crece el respeto de los demás hacia nuestra persona y lo más que podemos enseñar a los demás.
3)       Tenemos que hacer el desarrollo de los más como una prioridad.

Reproducirse en los demás no debe ser solo una de las cosas que hacemos. Tiene que ser una prioridad. ¿Por qué? Porque mientras más lideres capacitados que haya el más crecimiento va a ver. Cuando hay más líderes se multiplica las fuerzas. Hay que haber un tiempo donde se toma para invertir en las vidas de demás.
4)       Hay que crear un ambiente de crecimiento.

Un ambiente de crecimiento es uno que se valora a las personas y se invierte en ellas para que ellos puedan desarrollar en líderes. Cuando hay un ambiente de crítica, celos, envidia y competencia es difícil que haya un ambiente propicio para la reproducción. Cuando hay un ambiente de apoyo, visión, capacitación y trabajo muchos desean acoplarse para ser parte del crecimiento.   

Líderes que desarrollan seguidores[i]                                       Líderes que desarrollan lideres

-Necesitan ser necesitados                                                       -Quieren ser sucedidos
-Se concentran en las debilidades                                           -Se concentran en los puntos fuertes
-Forman 20 por ciento del nivel bajo                                      -Forman al 20 por ciento del nivel alto
-Tratan a su gente por igual para ser “justos”                      -Tratan a sus líderes como individuos     
                                                                                                        para causar impacto        
-Pasan tiempo con los demás                                                   -Invierten tiempo en los demás.
-Crecen por adición                                                                    -Crecen por multiplicación
-Solo impactan a quienes ellos tocan                                     -Impactan a gente que está mucho más
  personalmente                                                                           allá de su alcance
 
Preguntas para pensar:

1)      ¿Estoy enseñando a los demás de mi conocimiento?
2)      ¿Estoy esforzándome para mejorar a mí mismo?
3)      ¿Esto haciendo el desarrollo de líderes una prioridad?
4)      ¿Estoy creando un ambiente de crecimiento?




[i] Las 21 Leyes Irrefutables del liderazgo, pg. 228, John Maxwell, 2006, Grupo Nelson, E.U.A.

lunes, 4 de marzo de 2013

Frescura Después de la Batalla

Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres. (Jueces 15:14-15)

Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi. Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual está en Lehi, hasta hoy. (Jueces 15:17-19)

Sansón estando rodeado de sus enemigos, atado por para ser entregado y matado. El Espíritu de Dios vino sobre él. Las ataduras se rompieron siendo como lino quemado por fuego y se cayeron de sus manos. Y Sansón mirando alrededor de Él vio una quijada de un asno y lo tomo. Y con una quijada de asno Sansón mató a mil hombres. La quejada de asno representa la insignificancia del arma y la importancia del poder de Dios. Nunca olvides que Dios puede dar la victoria con un ejército armado o Él puede traer la victoria con la quijada de un burro muerto. Cuando la somos ungidos con Él poder de Dios somos un instrumento útil en sus manos. Algunos están mirando sus defectos, imperfecciones, y errores, pero Dios está buscando a alguien que está disponible.  
Sansón mismo no entendía que fuerza sobrenatural que venía no era por el mismo sino era la gracia de Dios a favor de él y el pueblo de Dios. Hay muchos que piensan que la victoria viene por su habilidad, su talento, su esfuerzo pero la realidad es lo que trae la victoria es el poder de Dios. Alguien hoy necesita ponerse a disposición de Dios y decir Señor usa mi vida.

No vamos a ganar la batalla con nuestras fuerzas. Necesitamos el poder de Dios. No pienses que vas a tener victoria por quien eres tú. Necesitamos el poder de Espíritu Santo. Necesitamos una fuerza sobrenatural. Necesitamos la unción del santo.
Y Sansón llamo ese lugar Ramat-Lehi que significa la altura de quijada. Nos da a entender que Sansón en ese momento estaba en un lugar alto. Si hacemos un estudio sobre la geografía la ubicación exacta de esta pelea no se conoce pero hay lugares que podían haber sido. Son lugares de colinas junto a lugares bajos o valles fértiles. Cuando Sansón gano la batalla él estaba sobre la colina de la victoria pero al bajar al lugar bajo, el valle, Sansón sintió el cansancio, la fatiga, sintió que todas sus fuerzas se habían terminado, sintió que iba a morir de sed.  Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos?” (Jueces 15:17-19). Lo seguro es que Cuando Dios usa nuestras vidas para obtener una victoria sentimos que estamos en la cima. Sentimos que estamos en la altura. Hay momentos que sentimos que estamos en victoria, inclusive que somos invisible.

Fue tan grande la sed que sintió, el cansancio y el desgaste físico y emocional que la victoria reciente parecía que estaba tan lejos de él. Así también hoy momentos en la vida que sentimos que la victoria que tuvimos reciente parece está lejos de nosotros. Sentimos desgastado, cansado y agotado emocionalmente y aun físicamente por haber estado en la lucha. La batalla a veces te cansa, te agota…y a veces te encuentras con sed espiritual…sientes una desesperación… aun puedes sentir que vas a morir.
Así como dijo el Salmista: “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida;  En tu nombre alzaré mis manos” (Salmos 63:1-4).

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío” (Salmos 42:1-5).
“Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó”.

Quiero decir a alguien hoy que Dios quiere abrir una fuente para el que está cansando. Si has venido cansado de la batalla, agotado por la lucha…hay una fuente para ti. Hay frescura después de la batalla. Asi como Dios te Dios la victoria en el pasado Él ha provisto refrigerio para el que está cansado…nuevas fuerzas…una unción nueva.
Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual está en Lehi, hasta hoy”. En-hocore significa “el manantial del que llama”. Hoy alguien necesita comenzar a clamar porque hay frescura después de la batalla.

Isaías profetizo: “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…” (Isaías 28:11-12). Dios no solo nos llena de su poder…el mismo Espíritu que nos da poder es el mismo Espíritu que nos renueva, nos refresca y nos da ánimo para seguir batallando.
“En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Isaías 12:1-6).

Dios hoy quiere abrir un manantial…hay frescura después de la batalla. Jesús dijo:Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Respeto Hace que Uno lo Siga

David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta! Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto. (2 Samuel 23:14-17)

¿Qué haría tres hombres entrar en el campamento enemigo arriesgando sus vidas solo para llevar un vaso de agua al Rey David? Si pensamos en el valor del vaso de agua en comparación de sus vidas tenemos que decir que lo que hicieron era una locura. Hicieron un plan, pelaron con valentía, y derramaron sangre solo para un vaso de agua.  ¿Qué podría tener David que haría que hombres darían sus vidas por solo expresar un deseo? Hay una sola respuesta: el respeto. Los hombres de David tenían tanto respeto por él que estaban dispuestos a dar sus vidas por él.  
El respeto es lo que hace que la gente siga a uno. Las personas difícilmente siguen a alguien quienes ellos no respetan. Las personas buscan a personas que ellos pueden respetar y es por eso que los líderes más fuertes sobresalen. Personas que tienen capacidad de liderazgo y deseo para avanzar desean ser guiados por personas que tienen más capacidad que ellos. Por naturaleza no solo una persona sigue a una posición sino a la persona. Si la persona es demuestra digno de ser seguido, es digno de ser respetado.

David ejemplifico eso en su vida. El inspiró la confianza en las personas que estaban alrededor de él. Las personas podían ver su valor por los hechos y no solo las palabras. Él venció a Goliat. Él ganó batallas. Él demostró su valentía y honor a los que estaban alrededor de él.       
¿Que hace que personas tengan respeto por los demás? ¿Cómo podemos hacer que las personas nos respeten?

1)       Tenemos que ganar el respeto.
El respeto es algo que se gana no es gratuito. Uno es respetado porque gano el respeto con el tiempo, el trabajo y la integridad. Algunos se frustran porque las personas no les respetan. Hay que siempre recordar que hay que hacer merito suficiente para que las personas le respeten. Si una persona es una persona de principios fuerte eso va a resaltar y aun personas que dudaban de uno con tiempo se convencen del valor de uno. Hay que estar dispuesto a estar dispuesto a pagar el derecho de piso para ganar el respeto.  

2)       Lo que hacemos es mas importante que los que decimos.
Son nuestros hechos que nos hacen ganar el respeto. Si nuestras palabras no concuerdan con nuestras acciones habrá personas desilusionadas en nuestra persona. Algunos hablan mucho pero no hacen mucho. Si somos así las personas pierden el respeto hacia nuestra persona. Cuando inspiramos con nuestras acciones hacemos un modelo que personas desean seguir.

3)       Tenemos que respetar a los demás para que ellos respetan a nosotros.
Hay personas que podrían tener mucha influencia por su capacidad sin embargo su actitud o su orgullo daña sus acciones positivas. En cambio muchos han crecido en sus vidas espirituales y personales por causa de la inspiración de personas que dado un ejemplo a seguir y les ha animado a ser diferentes. Cuando nosotros demostramos respeto para los demás otros en cambio tiendan a mostrarnos el respeto. Nunca debemos tratar de demostrarnos más importantes que los demás, sino embargo debemos inspirar a los demás ser más de lo que ellos son. Si queremos ser dignos de ser respetado tenemos tratar a los demás con respeto.    

4)       Lo que vivimos es lo que mantiene el respeto.
Es imposible sostener el respeto a largo plazo sin tener una vida de integridad. Como ya hemos dicho la gente nos sigue por nuestra persona. Si vivimos de una manera que hace que las personas pierden el respeto hacia nosotros nuestro esfuerzo a través de los años es dañado. Es por eso que es importante examinar nuestros corazones día a día para nunca pensar que “hemos llegado a la cima” y que ya tenemos derechos adquiridos. No hay un momento que podemos vivir encima de lo que esperamos de lo demás. Tenemos que ser respetable en nuestra vida si vamos a inspirar el respeto en los demás.

Preguntas para pensar:
1)      ¿Estoy pagando el derecho de piso para ser respetado?
2)      ¿Inspiran mis acciones el respeto?
3)      ¿Trato a los demás con respeto?
4)      ¿Es mi diario vivir digno de ser respetado?

miércoles, 13 de febrero de 2013

Encontrando el Verdadero Amor

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. (Colosenses 3:14)

El amor que este mundo conoce es muy diferente al amor que viene de Dios. La mayoría de las personas identifican el amor con un sentimiento bello que uno siente hacia una persona. Otros en el sentido romántico piensan que es la atracción hacia el sexo opuesto. Encontramos el verdadero significado del amor en la Palabra de Dios. Dios por definición es amor y todo amor verdadero proviene de Él. El amor verdadero es mucho más profundo de la que las personas piensan porque contiene una gama completa de facetas. El amor no es solamente una emoción o sentimiento, a la vez es un compromiso, es una responsabilidad y un estilo de vida.
Según el Diccionario del Nuevo Testamento Vine: “El amor cristiano, sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la general inclinación de los sentimientos, ni se derrama solo sobre aquellos con los que se descubre una cierta afinidad. El amor busca el bien de todos… y no busca el mal de nadie… el amor busca la oportunidad de hacer el bien… Agape (nombre) y agapao (verbo) se usan en el Nuevo Testamento: para describir la actitud de Dios hacia su Hijo, hacia la raza humana, en general… y hacia aquellos que creen en el Señor Jesucristo, en particular; para expresar su voluntad a sus hijos con respecto a la actitud que tienen que mostrarse mutuamente, y hacia todos los hombre; para expresar la naturaleza esencial de Dios.”

La palabra agape es la expresión del amor divino. En sí, en nuestra humanidad, muchas veces no logramos amar como Dios nos ama. Sin embargo, eso siempre debe ser nuestra meta y debemos esforzarnos a amar con el amor de Dios siendo un reflejo de una vida cambiada por el poder de Dios. La máxima expresión del amor fue dado por Jesús muriendo por nosotros en la Jesús. El amor verdadero expresado en la Biblia es un amor sacrificial. Esto es el amor donde uno da su vida por el otro.     
Pablo dijo que este es el amor que el esposo debe tener para su esposa: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25).

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:28-29).
Vemos aquí la aplicación del amor a nuestras vidas:

·         El amor entrega a sí mismo
·         El amor cuida
·         El amor sustentante
Eso sugiere que el amor no es un amor egoísta. No se trata simplemente lo que yo quiero, lo que yo deseo. Pablo apoya esto diciendo: “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:2-4). La esencia del amor verdadero es la humildad, es el servicio al uno al otro, es añadir valor a la vida de los demás.
Por eso Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros(Juan 13:34-35) Esta clase de amor requiere una responsabilidad. Decidimos amar. Es mucho más que un sentimiento. Es el fruto del Espíritu en nuestra vida.

Cuando uno tiene el concepto que el amor es solo un es un sentimiento puede “perder el amor” porque los sentimientos han sido afectados por circunstancias, expectativas no realizadas, errores cometidos, falta de respeto y otros motivos. Cuando sabemos que el amor viene de Dios, que es parte de nosotros porque somos hijos de Dios, estamos comprometidos con demostrar el amor.
1)      El amor debe ser demostrado
Hay muchos que sufren por la falta de amor en sus hogares y sus matrimonios. Como el amor a más que un sentimiento tiene que ser demostrado no porque lo sentimos. Algunos demuestran cariño solo cuando esperan recibir algo en cambio. Eso es el egoísmo. El amor es algo debemos demostrar en todo tiempo en la familia, el matrimonio y a los demás. Tenemos que demostrar con nuestros hechos y espesar nuestro amor con nuestras palabras. Muchos sufren simplemente por la falta de alguien quien que demuestre el amor verdadero.  

2)      El amor debe ser vivido
El amor debe ser vivido todos los días. Tenemos que tener hábitos que demuestran el amor de Dios hacia los demás. Debe ser un hábito expresar que amamos a nuestra familia. Debemos vivir el amor de Dios expresando amor hacia los demás con nuestras palabras y hechos. Cuando realmente tenemos el amor de Dios en nuestra vida la demostración del amor llega a ser parte de nuestro diario vivir.

3)      El amor toma responsabilidad
Cuando amamos nos preocupamos, cuidamos, y sentimos la responsabilidad del bien estar de las personas quienes amamos. Hay personas que actúan totalmente irresponsablemente pero dicen que aman. Eso no es la realidad. Uno que ama siente la responsabilidad que demanda el amor.  

 Todos debemos desear buscar el amor descrito en 1 Corintios 13: “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:2-7)
Que Dios nos ayuda a vestirnos cada día de Su amor, que es el verdadero vínculo nuestras relaciones.  

Preguntas para pensar:
1)      ¿Cuál es mi concepto del amor?
2)      ¿Tengo un concepto egoísta del amor?
3)      ¿Cuál es mi actitud hacia mi familia? ¿Cónyuge? ¿Los demás?